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Minicroissants de mantequilla rellenos de crema de cacao y avellanas.

En mis últimas vacaciones en Ferrara, Italia. Descubrí esta receta gracias al maestro Fabrizio Vinci, solo que yo le he añadido un “extra” de mantequilla.

Con tres ingredientes y casi sin esfuerzo se preparan en 15 minutos estos minicroissants. Necesitamos un frasquito pequeño de crema de cacao y avellanas, pasta de hojaldre y mantequilla.

La pasta de hojaldre viene como si fuese una masa para pizza muy fina, el secreto esta en contarla como a gajos como si de finas porciones de pizza se tratara. En en extremo más ancho colocamos una cucharadita de crema y enrollamos la masa hacia la parte más fina, así adquiere la forma característica de croissant.

Por último derretimos la mantequilla al baño maría, con unos 25 gramos es suficiente. Lo ideal es extender por la superficie con una brocha. Pero si no tenéis, podéis usar una cucharilla para verterla por encima.

Precalentamos el horno a unos 200º y después colocamos los croissant en una bandeja, bien separaditos porque crecen un montón. Usamos papel de horno para que no se non peguen.

Con hornearlos 10 min es suficiente, lo mejor sería que los vigilarais para que no se os queden ni crudos ni quemados.

Un ultimo consejo, el relleno de mermelada no funciona, se queda chicloso y se pega a los dientes.

Si encontráis algún otro relleno me gustaría que lo compartieráis.

Estos croissant dejaran un perfume estupendo en vuestra cocina, tened cuidado y dejadlos enfriar un poco para no quemaros. Para mi gusto están más ricos el día después porque saben más dulces.

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Merendando con el sombrerero loco

Cuando uno se plantea invitar a merendar al sombrerero loco le surgen cuestiones del tipo: ¿Qué puedo ofrecerle a semejante  personaje? ¿me volveré loca? ¿le volveré más loco aún?

De momento solo tengo repuesta a la primera y se llama “Sandwich Alicia”, fruto de una combinación de factores…nevera casi vacía y polvo en los bolsillos.

Un tarde cualquiera, el hambre me atenazaba el estómago. Comprometerme con un viejo pan de molde no me hacía demasiada ilusión, por suerte tenía la sandwichera que me regalaron mis compañeras de trabajo cuando me independizé por primera vez.

Abrí la nevera y allí yacía un bote de mermelada de frambuesa, ( las mermeladas se han ganado el puesto entre mis alimentos favoritos porque son inmortales). Pensé entonces, mermelada y qué más…Queso!!

El queso que se consigue colocar en lonchas finas siempre va bien en los sandwich. En mi caso se trataba de los clásicos tranchetes envueltos en papel transparente por unidades. Para la elección de la mermelada recomiendo: fresa, frambuesa y arándanos. Si os volvéis locos y hacéis sandwich con todas. ¡Por favor, invitadme a merendar!

Así nació el sandwich Alicia, algo tan simple como el sandwich mixto. Pero que os conquistará el corazón!

Se me olvidaba un detalle: el .  Os instó a que innovéis y os paséis por el Herbolario y o el Super. A mí me gusta el rojo con sabor a ciruela que le va muy bien a este sandwich.

Si aún tenéis ganas y tiempo podéis preparar una auténtica merienda de ensueño visitando: Dulce sentimiento,  bello a los ojos y  delicado al paladar!

En otra ocasión os contaré que le pareció al sombrerero loco la merienda…

Dedicado a ALicia San Miguel Olivas