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Colores y luces del alma

Hoy os voy a relatar un episodio que sucedió el verano en el que yo tenía 14 años, una historia que conecta con el presente y tal vez con el futuro. Un mundo de fantasía, nacido en lo más profundo del subconsciente, símbolos y conversaciones enigmáticas.

Las vacaciones familiares transcurrían durante el mes de julio en Maceda, Ourense. Cuando uno es de ciudad la experiencia de pasar unos días en el pueblo es todo un descubrimiento, los animales, las huertas, la naturaleza, los vecinos…Sin embargo, los primeros años no logré socializar y solo pasaba tiempo con mis primos pequeños y mis hermanas.

Nunca me había gustado especialmente la lectura, pero como sabía que aquel mes de julio sería largo, cogí un libro, el libro: “La historia interminable ” de Michael Ende.  En la portada aparecían dos serpientes formando un óvalo, una enganchada a la cola de la otra, por fuera era marrón y viejo. Y por dentro tenía ilustraciones de extraños animales o situaciones, alrededor de letras góticas. Para una persona que no suele leer los dibujos son siempre un aliciente. Comencé a leerlo en Madrid y lo dejé en la cuarta página, parecía que no pasaba de allí…

Aún así decidí darle una oportunidad, cuando comencé a leerlo de nuevo, me absorbió por completo. Trataba tantos temas abría tantas puertas, era mágico.

Justo cuando terminé de leer el capítulo en el que habla de Graógraman, me llamaron para hacer una visita a mis abuelos, bisabuela y tatarabuelo, en el cementerio del pueblo que esta al pie del castillo. Siempre me ha encantado ese sitio, mis padres me contaban que cuando era pequeña,  me explicaron que bajo las losas y en los nichos había gente muerta, lo primero que hice fue pedir un cuchillo. ¿Para qué quieres un cuchillo? Es lo único que cabe para hacer palanca y abrir las tumbas. Yo quería ver a esa gente, quería ver que pasaba, quería saber ¿Qué es la muerte? 

Al terminar nuestra visita después de poner flores, rezar un padre nuestro e investigar y corretear un poco por el lugar. Apareció Graógraman, era un perro Husky Siberiano del porte de un lobo grande. Mis hermanas y yo nos pusimos a jugar con él fuera del cementerio. 

Estaba perdido, nos montamos en el coche y el comenzó a seguirnos. El perro comenzó a hacer gracia a mis padres también. Mi padre bajo la velocidad y el perro nos siguió hasta casa.

Yo no paraba de repetir mentalmente: Lo llamaré Graógraman, la muerte multicolor. Y jugaré con el siempre. Pero Graógraman no era un simple perro desconfiaba de los adultos, a mi padre le gruñía pero parecía no representar ningún problema para los niños.

Jugamos toda aquella tarde con el perro hasta que se paso a saludarnos el marido de la prima de mi padre, descubrió al perro y se lo llevó en su furgoneta con un gran forcejeo. Al parecer el perro era de un amigo suyo y se le había escapado, nos dijo que alguien lo maltrató cuando era un cachorro y que ahora no tenía buena relación con los adultos.

Nunca más volví a ver a Graógraman, pero entonces nació en mí el deseo de tener una gran melena de colores, a veces fantaseaba con la idea de como sería mi vida si tuviese esa gran melena de colores….poco a poco ese sueño se fue marchitando y pasaron los años…

Digamos que un día cualquiera hace unos meses vi  por primera vez la película del retrato de Dorian Gray, desee ¿A que no adivináis el que? Tener un retrato, un retrato que fuera el reflejo de mi alma.

Poco después, mientras esperaba un tren en Atocha conocí a una pintora que me ofreció hacerme un retrato, solo necesitaba una foto mía. A los poco días quedé con ella y le entregué una foto de cuando llevaba el pelo negro con mechas rojas ( look fruto de ser el conejillo de indias de una amiga que practicaba para ser peluquera). La foto estaba muy oscura y la artista me dijo que no se me veía bien, pero que lo intentaría, y que usaría colores rosas ¿Rosa?? Simplemente le dije que confiaba en tu gusto y me dejé sorprender.

A la semana siguiente mi retrato ya estaba acabado, la primera vez que lo vi me quede impactada, más bien flasheada, me invadió una sensación de felicidad, allí estaba yo con una impresionante melena multicolor, mirándome a mí misma con un rostro sereno.

Retrato de Patricia Núñez López
Retrato de Patricia Núñez López, realizado por María Encarnación Prieto de Santiago, 2014

No se que opinaran los críticos de arte sobre este retrato, pero su valor reside en que es el mejor reflejo de mi alma que he visto nunca.

Otras personas lo han visto, les parece bonito pero no les ha impresionado, tiene sentido ya que se trata de una conexión especial que solo yo tengo con el retrato.

¿ Y vosotros también tenéis un reflejo de vuestra alma?

 

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Retrato Callejero de María Encarnación Prieto de Santiago.

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Mirada a Botsuana: presente y pasado de la fauna de sabana.

 

Hoy se inaugura la exposición fotográfica “Mirada a Botsuana” de la que podréis disfrutar los meses de abril y mayo, en la sala de exposiciones de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM, situada sobre el MACV (Museo de Anatomía Comparada de Vertebrados).

Se trata de una selección de fotografías en las que se recoge la Biodiversidad actual de Botsuana, un ambiente de sabana arbolada en el que la vida se desarrolla alrededor de charcas de agua.

Su autor Marco Ansón, PhD en Arte y Paleóntologo, miembro de PMMV y del Equipo de Introducción a la Investigación GeoPaleoBiológica en Somosaguas (EIIGPBS). Además realiza fantásticos dibujos científicos de restos paleontológicos y reconstrucciones de animales del pasado.

Lo interesante de la exposición es el paralelismo entre la fauna actual de Botsuana y la fauna que habito hace una 14 m.a. en lo que actualmente conocemos como Somosaguas. Es un buen momento para hacer una reflexión sobre lo que implica la pérdida de la Biodiversidad y sobre una de sus causas el cambio climático, que en última instancia hemos desencadenado nosotros.

Cuando observamos el tiempo a escala Geológica, da un poco de  vértigo al principio. Desde hace millones de años la historia de la Tierra se ha visto salpicada por grandes extinciones en masa.

El cambio climático ha existido siempre, pero la pregunta es si lo estamos acelerando y cuanto queda para otra gran extinción en masa. La vida seguirá su curso con o sin nosotros, la verdad es que al planeta no le hacemos falta para nada.

Me pregunto porque  si como comunidad hemos sido capaces de crear el arte, la ciencia y la tecnología, de cantar canciones y de escribir poesía. No somos capaces de cuidar mejor de lo que nos rodea,¿Hasta donde llega nuestra avaricia?

Pero lo peor de todo sea quizá tener que escuchar a una persona que se lamenta porque han dejado de fabricar su barra de labios roja, la número 283 mientras que por internet me entero que se ha extinguido el leopardo nublado del cual no conocía ni su existencia.

Si cada día tuviésemos que ir a los funerales de las especies que extinguimos, tendríamos que celebrar 150 funerales, pasaríamos nuestras vidas en un luto riguroso.

Cuando el ser humano invento el concepto de propiedad ningún animal u cualquier otra forma de vida estuvo allí para reclamar lo que era suyo.

Me gustaría que mis hijos recibiesen un lugar donde vivir tan bello como el que yo encontré y que no tuviesen que conocer a los animales por fotografías y fósiles.

Arte contemporáneo: la videoinstalación

Parece ser que un día los artistas se cansaron de cultivar las antiguas artes de la escultura, la pintura, el tapiz o el grabado. El lienzo se les quedo pequeño. Los antiguos soportes ya no molaban, por no mencionar el lado figurativo y realista, ahora cuanto menos se parezca a nada que hayas  visto mejor. De hecho creo que a veces nos engañan como a chinos cuando pintan un punto en una pared o dejan ropa tirada por el suelo.

A pesar de ello vivimos días donde la originalidad y la frescura verdaderas aún están presentes. En los últimos días  he encontrado a un fotógrafo que me ha sorprendido y que considero un verdadero artista de nuestros días, se trata de Nicolas Bruno , que hizo de su debilidad su fuerza. Sufre de parálisis del sueño y ha aprovechado para reproducir las imágenes que vienen a su mente en fotografías en las que el crea extraños personajes y situaciones.

El mismo día que visitamos el jardín japonés en la Nave 16 de Matadero de Madrid, visitamos también “El Péndulo” de Maya Watanabe. Para empezar, yo no tenía ni idea de lo que es una videoinstalación, me dio la sensación de estar en una especie de lavadero de cerebros, oscuridad total en la sala y dos pantallas gigantes con tres hombres que repetían versos o cantaban cánticos de la Torah, cantos gregorianos y tilawats del corán.

Las tres principales religiones monoteístas estaban allí, y parecían algo realmente amenazador. Creo que todavía no os he comentado cuanto amo la belleza, la belleza es luz, es pureza, es proporción…aunque a veces tiene otros rasgos más siniestros como las fotografías de Nicolas Bruno, hay sufrimiento pero notas la belleza.

En aquella videoinstalación solo capté una Torre de Babel y despertó en mí un miedo esencial a lenguas que no conozco. Aún así por pura curiosidad deberíais  visitarla, tal vez cause un efecto distinto en vosotros.

Imaginad por un segundo una sala con luz clara, imágenes del mar, de praderas, plantas en flor armonía total. ¿Es tan difícil aspirar a la belleza natural?

 

Un particular jardín Japonés y el modo en el que observador entiende el arte contemporáneo.

Últimamente creo firmemente en que aquellas cosas que nos quedan por aprender o resolver vienen a por nosotros cuando menos lo esperamos, o cuando casi estábamos a punto de olvidarnos de ellas…

Magia! siempre magia, como la que hoy en el metro ha realizado aquel hombre extranjero que en vez de conejo tenía un ratoncillo en una cajita. Y como siempre era incapaz de ver los hilos, del mismo modo tampoco soy capaz de vez los hilos de mi destino.

Pero volvamos al tema de hoy: El jardín japonés. Hoy toca cerrar los ojos y evocar otra época, otra cultura y otros códigos de comportamiento. Una manera diferente de contemplar la naturaleza.

La obra que aquí os relato la podéis ver hasta el 20 de Abril en la Nave 16 de Matadero.

UN JARDÍN JAPONÉS: TOPOGRAFÍAS DEL VACÍO. Esther Pizarro

Todo comenzó cuando mi amiga Erika me comento que en las instalaciones de Matadero de Madrid, habían “construido” un jardín japonés y realizaban una visita guiada con taller. Todo aquello sonaba realmente bien, así que sin pensarlo dos veces nos apuntamos.

He de reconocer que no me informe en profundidad del asunto, por no decir, que con oír las palabras “jardín y japonés” todo lo demás parecían solo detalles. Y claro, los detalles resultaron ser cruciales, ya que se trataba de una obra de arte contemporáneo y un taller para trabajar también la creación artística.

Resumiendo, al final salí ganando porque las mediadoras de la actividad: Sara y Paula no solo me explicaron los elementos esenciales del jardín japonés. Sino que entre todos compartimos impresiones e interpretaciones de lo que transmite, significa o representa el arte contemporáneo. Era un grupo bastante heterogéneo en cuanto a edad, me llamo la atención la presencia de un par de familias y sobre todo la sinceridad de una niña que al presentarse dijo no saber porque se encontraba allí.

Antes de ver el jardín nos pusimos unos patucos para no manchar el suelo, que más tarde resulto ser sal y representaba el elemento agua en el jardín, a mi me recordaba una barbaridad a un jardín Zen, solo que en este caso las dimensiones eran gigantescas y al final de la jornada se rastrillaba con un rastillo normal en lugar de diminuto.

El primer ejercicio consistía en entrar en la instalación con los ojos cerrados y caminar un poco para acercarse a la obra, se trataba de oír el jardín y sentir la “arena” bajo nuestros pies.

El sonido era el del mar, algunos decían que oyeron ruidos hojas y bosque pero yo solo percibí el mar y el suave crujido de la sal bajo mis pies.

Abrí los ojos cuando me encontraba muy cerca de las estructuras, tenía la impresión de que podía tratarse del mapa de Japón y le dije a Erika que estaría muy bien observarlo desde arriba para poder abarcarlo en su conjunto.

Tenía unos colores preciosos, pero lo que más me gusto era como ese jardín hacía sentir a la personas, la gente sonreía, se hacía fotos, se notaba que lo estaban pasando bien. Un grupo de niños correteaba sin cesar, en busca de trozos pequeños de musgo o liquen caídos de la obra. Un niño me mostró un trozo y le dije que aunque fuese del suelo mejor sería que lo escondiese no sea que alguien creyera que lo había arrancado. Varios niños continuaron con la búsqueda y algunos hasta encontraron sal teñida de rosa.

Creo recordar que había un total de 22 bonsais que representaban las ciudades más pobladas de japón y que los colores del musgo hacían referencia a las distintas densidades de población.

Entre los cortes y pasadizos, se observaban paneles iluminados, que representaban a las casas de Té que hay todo jardín japonés que se precie. Representaban esas puertas correderas hechas de papel de arroz. Creo que si en aquella nave hubiese habido algún japonés se hubiese sentido identificado con aquella obra.

Me gusto bastante, tal vez por que desde siempre me han gustado las maquetas y los belenes, y esta obra tiene un poco de ambas. Imagino a la autora colocando trocito a trocito.

Una gran sorpresa fue que la autora estaba entre el público del taller y que se trataba de una de las madres de familia, tenía el pelo color caoba y un abrigo llamativo, pero aún así en ella resultaba elegante. Quizá porque su rostro era sincero y su voz calmada.

Un señor que me recordaba a un actor que tal vez nunca conocí, expreso perfectamente mis sentimientos (muchas veces no distingo entre sentimientos y pensamientos) acerca del arte contemporáneo. Dijo que el arte contemporáneo debía de ser explicado, que el observador no captaba todos los detalles de la obra a simple vista como en un cuadro. Esto genero un debate, uno de esos en los que todos llevan parte de razón pero depende de la interpretación que le des.

Otros dijeron que simplemente se trataba de que el observador tenía que ser más activo y tenía que participar en la obra. Era algo así como cerrar el círculo que el “artista” había dejado abierto.

Las mediadoras hablaron de descubrir los códigos mediante los cuales el artista se comunica con el observador. Las obras de arte contemporáneo están abiertas a múltiples interpretaciones.

He de confesar que todas las aportaciones me parecieron casi indispensables, sobre todo porque me hizo regresar al tema de la Proactividad.

Es como un Ey! ya ni tan siquiera se puede ver una obra tranquilo y ya esta, no señor, hay que darle al coco y sacar tus propias conclusiones.

Como broche final llego el momento de la creación, se trataba de completar el jardín con dibujos en la sal, que representaran, peces, corrientes marinas, lo que se nos ocurriese.

Comencé trazando una línea muy marcada desde una de las plataformas hacía el límite del jardín. Pensaba que sería la ruta de un barco, pero después le quise hacer una marcas como a los vientos en los mapas del tiempo. Y pronto me di cuenta de que se trataba de la columna vertebral de una ballena. Era la ruta de un barco ballenero.

Otros representaros las fallas o placas sobre las que se asienta Japón. Los niños hicieron una montaña de peces. El señor actor represento el símbolo de la radiatividad. Otra persona líneas sinuosas que acababan en una espiral, que representaba las conchas del fondo marino.

Me dí cuenta de que todos llevamos dentro un pequeño artista contemporáneo. ¿Y tu vas a liberar al tuyo en un jardín Japonés o en la arena de la playa? ¿O tal vez uses la cuchara con la que remueves tus cereales?

 

 

¿Lo oyes? La Tierra te esta llamando!

Con motivo del Día de la Tierra, se van a celebrar una serie de actividades relacionadas con actitudes y acciones que benefician a nuestro planeta. El consumo responsable, la movilidad sostenible, gestión de residuos y la Biodiversidad serán los protagonistas en el campus de Ciudad Universitaria.

Escucha la llamada y ven a conocer como es posible tener un menor impacto sobre el planeta.

Taller de desarrollo de la creatividad: Ejercicio IV, date un respiro!

Para ser más creativos debemos dormir suficientes horas, comer sano y hacer algo de ejercicio. En resumen,  todo empieza por un estilo de vida saludable. “mens sana in corpore sano”

Ver mucha televisión y comer comida basura en grandes cantidades, no solo te hará engordar sino que además atontará tu cerebro. Entrarás en un estado de encefalograma plano donde lo más creativo a lo que aspirarás será a tararear la canción de algún anuncio.

De modo que lo primero que debemos hacer para ser más creativos es apagar la tele y salir a la calle. ( Para aquellos con suerte salir al campo)

La técnica que recoge el periódico El país en este artículo. La hemos practicado todos consciente o inconscientemente, se trata del paseo creativo.

Para dar un buen paseo creativo lo mejor sería visitar un parque grande del calibre del Retiro o la Casa de campo, Madrid Río que dicho sea de paso esta precioso tanto de día como de noche.

Las ventajas de Madrid Río son:

-Verás un montón de personas que caminan como tú, montan en bici, monopatín, etc… suele estar lleno de familias felices, parejas o grupos de amigos.  Entrarás en contacto con el resto de madrileños y tal vez te despierte un mayor sentimiento de comunidad. (es el efecto contrario a lo que produce en mi el metro de Madrid).

-Podrás mecerte en una hamaca gigante de grandes cuerdas y sentirte como Jack Sparrow en Piratas del caribe, podrás practicar equilibrios imposibles al más puro estilo de la prueba de las “zamburguesas” de Humor amarillo, ya que a lo largo del “paseo fluvial” hay distintos puntos con atracciones de madera, para grandes y pequeños.

Si elegís el Retiro como destino para vuestro “paseo creativo” os recomiendo visitar la montaña artificial, el palacio de Cristal, las ruinas del antiguo zoológico y el estanque donde podéis dar un paseo en barca. Para finalizar podéis ver el único monumento del Ángel caído que éxiste.

En cuanto a la casa de Campo, por su extensión nos da para multiplicar nuestra creatividad por 10,  recomiendo el paseo en teleférico finalizando en la Rosaleda (mucho mejor si vais en Primavera).

Si vuestra realidad es que no contáis con parques o jardines cercanos, el simple hecho de caminar por las calles de la ciudad puede aportaros multitud de estímulos.  Si estuviésemos en Turquía os recomendaría el Bazar, lleno de artículos imposibles, luz y color.

Los mercados tradicionales pueden ser una fuente creativa al menos, para vuestra cocina, tal vez os descubráis cocinando una verdura o pescado que no conocíais.

Cuando estuve en Italia de erasmus paseábamos “Corso arriba corso abajo” y siempre surgía algo que hacer.

¡Podéis convertir cualquier paseo en un paseo creativo!

 

Culto a Hermes: Mercadillo de trueque en Ciudad Universitaria.

Las calles del centro de Madrid,  ir y venir de paseantes que no saben muy bien bajo que influjo caer…ese escaparate de maniquís sin cara, sin brazos, sin piernas que ya trae las primeras flores de la primavera, estampados y colores. ¿Quién decidió lo que nos pondremos? ¿Te vistes tu o te visten ellos? Somos clones customizados marcando las diferencias.

“Lo que posees acabará poseyéndote.” El club de la lucha.

Brotes de moda y consumo, miles de artículos que realmente no necesitamos. Envoltorios de nuestro ego exacerbado, se agolpan bien estirados y doblados,  prontos a ser consumidos.

El urbanita medio no es consciente de la espiral de consumo en la que se encuentra envuelto. No es una persona que consume. Es un consumidor que en algunas ocasiones es tratado como una persona.

Y de repente, aparece el término : “Consumo responsable”, al principio lo deja arrinconado porque lo que implica no es para nada cómodo,  no es fácil : “Eso son cosas de perroflautas y hippies”

Las prácticas del consumo responsable se acercan al “urbanita medio”, a través de un mercadillo de trueque en el Hall principal de la Facultad de Biología y Geología de la UCM.  Organizado por los voluntarios de Univerde.

La propuesta es clara, trae lo que no necesites, una manualidad, algo divertido e intercambialo por algo que necesites o quieras regalar.

El trueque se encuentra en los inicios del comercio y es una buena forma de  obtener el beneplácito del dios Hermes. ¿O acaso quieres hacerlo enfurecer?

A partir del Lunes 24 de Febrero y hasta el jueves 27, de 10:30 a 17:30. Podrás intercambiar, objetos, risas e ideas.

Y forjarte tu propia experiencia sobre el concepto de “Consumo responsable”

Fotografía: Daniela Pastore. Mercado de las especias en Estambul, Turquía.

Time-lapse o el arte de dominar el tiempo

“Cada pasión que siente un hombre nos da un reflejo de lo más profundo de su ser.”

Una vez escribí acerca de los fotógrafos:

Son demasiado temerosos como para vivir la vida y enfrentarse al momento; captan la realidad detrás de una cámara escudándose en ella.

Pero tal vez no…tal vez sean capaces de:

-Dar voz a la injusticia.

-Ser testigos de la historia.

-Captar la esencia de un objeto.

-Capaces de llegar al fin del mundo solo por traer una imagen.

-Despertar sentimientos.

-Vivir en un mundo sin sonido.

-Descubrir la naturaleza de lo pequeño.

Hoy os traigo una técnica fotográfica en la que no había reparado antes, se trata del time-lapse, muestra a una velocidad mayor procesos que por su lentitud son imperceptibles para el ojo humano.

Mi padre me suele decir: “Aunque no te lo creas una hormiga es incapaz de verte”

Ya sea por el tamaño o por el tiempo existen detalles que se nos escapan. ¿Cuándo fue la última vez que viste pasar a las nubes?

Siéntate y relájate, deja que pase el tiempo mientras ellas recorren el cielo……

Invierno en la Sierra del Rincón (Madrid): DOMINANDO EL ARTE DE CAPTURAR EL TIEMPO. Fotógrafo de Naturaleza Alberto Hurtado.

Alberto Hurtado Hernández

Conocí ha este fotógrafo de la naturaleza por casualidad, estaba navegando por la red cuando descubrí una exposición de Fotografía: “Parques nacionales: Tesoros de Biodiversidad”.  En la primavera de 2.013 visité la exposición que se encontraba en el Hall de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y entrevisté a Alberto.

Me explicó la historia de cada fotografía, y como a veces la fotografía perfecta simplemente surge, el fotógrafo tiene una intuición y consigue captar la forma.

Estas lecciones de fotografía y naturaleza quedaron plasmadas en un reportaje para la U de Kampussia: “Asómate a la naturaleza” la versión online es algo más reducida que la que se público en papel.

Pero no os preocupéis, os dejo el enlace a su blog donde podréis encontrar fotografías maravillosas y seguir sus últimos trabajos.

Tal vez despierte en vosotros la pasión por la fotografía o  la naturaleza, o quizás por ambas!

Como lágrimas en la lluvia, se irán.

Hay frases que marcan e inspiran a las personas, frases que nos animan crear, ya sea un libro, una historia gráfica, una película, una canción o una escultura. ¡Hay tantas formas de arte!

La frase “Se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia

A mí me sugiere que todo es efímero, lo que vivimos, lo que sentimos lo que creamos, algún día todo eso se perderá…por mucho que nos aferremos a algo tarde o temprano se fundirá en la inmensidad.

Es una frase triste, pero a la vez nos habla de conexión de volver al origen, Nuestras lágrimas también son lluvia. Nada nos pertenece realmente.

“A veces veo mi vida como un  pequeño remolino dentro de un remolino aún mayor”

Rosa Montero escribió la novela futurista  “Lágrimas en la lluvia”, que hace referencia a la última escena de la película de  Blade Runner:

El grupo los Piraras tiene una canción titulada “Promesas que no valen nada” en la que dicen :

“Promesas que se perderán en estas cuatro paredes,
como lágrimas en la lluvia se irán. ”

Una canción, una película, una novela y una historia gráfica ¿Alguien conoce más gotas perdidas?

La chica sin paraguas

Dedicado a Tamara de la Cruz, inspirado por la lluvia en Madrid.

Recuerdo aquel período de exámenes, solía madrugar y llegaba tan pronto a la biblioteca que había días en los que incluso ayudaba al bibliotecario a dar las luces. Llegaba el primero y me iba el último. Esa era mi rutina.

En numerosas ocasiones me distraía de los libros  solo para ver llover. Miraba a través de las cristaleras lo gris del paisaje, oía la lluvia golpear en el cristal, por alguna razón todo ello me invitaba a hundirme en mis pensamientos…

Apareció un día sin más. La chica sin paraguas llegó empapada por la lluvia, se quitó el abrigo y se sentó a mi lado. Fue entonces cuando sonrío por primera vez.

Día tras día, llovía, y la chica sin paraguas se sentaba a mi lado. Un día decidí llevar un paraguas para ella. Pasamos una cuantas horas sentados uno al lado del otro, cada uno en sus respectivas lecturas, en sus respectivos pensamientos. De repente la chica sin paraguas decidió marcharse, con sumo cuidado recogió sus cosas y se dirigió a la salida, fuera continuaba lloviendo. La seguí y cuando cruzaba el umbral de la puerta le dije en tono quedo: -Perdona, te he traído esto. – Entonces le tendí un pequeño paraguas de lunares.

-No lo necesito.-respondió con una sonrisa.

-Pero si esta lloviendo a mares.- apostillé.

-Llueve más en mi corazón.-diciendo esto volvió a esbozar una sonrisa, que parecía aún mayor.

Se acercó a mí, me beso en la mejilla y me susurro al oído.-tu eres un Bodhichitta.-y salió corriendo bajo una densa lluvia.

-¿Qué significa le grité?.-Mientras permanecía tan estático como una estatua.

Se dio media vuelta y me miró a los ojos, pese a que ya se había alejado sus palabras me llegaron con una claridad cristalina.

-Un corazón despierto-dijo, me saludo con la mano y continúo corriendo. La seguí con la mirada hasta que no fue más que un punto en el horizonte.

No he vuelto a coger un paraguas.

Durante la época de exámenes tomo el autobús todas las mañanas para ir a la biblioteca pública. Cuando llego el chico sin paraguas ya esta allí, sentado en su silla. Intento buscar un sitio cerca de él. No soy demasiado silenciosa y casi siempre tropiezo con algo. Entonces él alza la vista me mira y sonríe.