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Mi puzzle emocional: ¿Faltan piezas?

Si esto fuese una reunión de algún grupo de ayuda para curarse de algún tipo de adicción todo comenzaría con un:

-Hola! Me llamo Patricia y soy….

-Hola Patricia! (Todos)

El protagonista del Club de la lucha ( al que llamaremos Jack) sabe muy bien lo que es ser adicto a los grupos de terapia, pero en esta ocasión le hago referencia para ilustrar eso que se dice de que el primer paso para curarse de algo es reconocerlo.

Así que metámonos en la faena, tengo tara, así sin más, así de sencillo y así de complejo.

Cuando era pequeña, siempre buscaba formas de fastidiar a mi hermana mediana. Ella era capaz de completar complicados puzzles en tiempo record, siempre y cuando, claro, no le robaran las piezas…Solía distraerla contándole alguna tontería para robarle las piezas. Al final del proceso tenía tantas piezas que podía montar el puzzle en el lugar donde las iba almacenando.

Sin embargo, siempre quedaban un par de piezas en su poder. Por mucho que me esforzara no era posible robarle todas las piezas.

Ahora pienso en esas piezas, esos cabos sueltos…Paso demasiado tiempo dándole vueltas a aquello que me falta y aquello que no me encaja. Hoy mismo por ejemplo he aprendido un concepto nuevo y aterrador…Poliamor!  En ocasiones, no solo faltan piezas del puzzle sino que además sobran otras que no sabes donde encajar.

He encontrado un modo de analizar la situación desde una perspectiva de aceptación y cambio, me refiero al reto del mes de marzo de puzzle coaching sobre: Conciencia emocional.

Trata los siguientes puntos:

  • Toma de conciencia de las propias emociones
  • Dar nombre a las emociones
  • Comprensión de las emociones de las demás personas
  • Tomar conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento

Para comenzar a reflexionar sobre nuestras emociones nos ofrecen una lista muy completa para que podamos llamar a cada cosa por su nombre.

La verdad es que me cuesta bastante identificar que tipo de emoción siento en cada momento, lo suelo dividir en una escala de me siento bien a me siento mal.

En la película “Inside out”, vemos 5 tipos de emociones: alegría, tristeza, miedo, ira y asco. La lista que nos ofrece puzzle coaching es mucho más completa.  Bienvenidos a un viaje por las profundidades de vuestro mundo emocional, nadie ha dicho que sea fácil. ¿Aceptais el reto?

 

 

El feedback de las creencias y emociones

En segunda semana del curso de Habilidades y competencias a través del coaching personal se nos propone profundizar en el tema de las creencias y emociones. Se habla de como podemos analizar creencias limitantes. Pero me ha parecido más interesante el tratar resaltar como se alimenta el circuito para bien o para mal.
Una creencia limitante nos puede hacer probar una emoción negativa que a su vez hará que desarrollemos más creencias limitantes negativas y probemos más emociones negativas. En resumen, la pequeña caja donde habitas se irá haciendo cada vez más y más pequeña. Del mismo modo, el feedback emoción-creencia puede actuar en un ciclo positivo ampliando cada vez más nuestras fronteras y nuestras vidas.

Una vez escuche “Cierra tu mano y siempre estará vacía, ábrela y siempre estará llena”, lo mismo ocurre con las emociones y las creencias.

Con relación a este tema formulan una serie de preguntas que he respondido de modo personal, también os confieso que estas últimas semanas estoy bajita de energías, así que no se si las volveré a retomar en otro momento para dar unas respuestas de las que este aún más orgullosa.

¿Tienes alguna idea irracional? ¿Cómo la afrontas?

Voy a traducir “idea irracional” por creencia limitante, ya que mis ideas raras y alocadas son las que más me definen y gustan. Dentro de mis creencias limitantes, esta la de la edad, que existe una edad para cada cosa y soy demasiado viejo para esto o aquello.

Para afrontarla intento buscar ejemplos de que eso no es verdad, por ejemplo con ancianitos universitarios que terminan carreras, ancianitos que se casan o ancianitos que se tiran en paracaídas.

¿Eres una persona racional o emocional?

Depende de la situación, cuando estoy ante una crisis en la que hay que reaccionar rápidamente prefiero dejar los sentimientos a un lado y pensar en lo que objetivamente es mejor, o buscar la mejor solución al problema.

En el terreno personal, casi nunca soy racional me dejo arrastrar por mis emociones, es lo que podríamos denominar el “puenting emociocinal”, me van bastante los deportes de riesgo, nunca elijo la opción más segura apuesto por aquella donde va mi corazón.

Sin embargo, también disfruto a la hora de analizar a conciencia, donde voy a cenar o que casa voy a alquilar. Me gusta analizar todas las variables y ver cuales se adaptan mejor a lo que busco. No existe una única solución perfecta.

¿Te consideras optimista, pesimistas o realista?

Los optimistas perseveran, los pesimistas ya están muertos y los realistas son pesimistas disfrazados, incapaces de correr riesgos.

Yo voy fluctuando un poco por los tres estados, pero suelo estar más tiempo en modo “pequeño optimista” aquel que conserva energía suficiente para ir tirando y de vez en cuando mostrar una “gran explosión” de lo que otros llaman suerte.

¿Te marcan mucho los fracasos?

Sí, pero me han servido como experiencia. Concretando, llevo mucho mejor los fracasos académicos y laborales, que los sentimentales. En los dos primeros, lo veo como una falta de preparación u experiencia en lo que se requería. Mientras que en el terreno emocional lo llevo mucho peor…sinceramente pienso: “una persona que me conozca bien, como no va a querer estar conmigo”. Supongo que no llevo muy bien que las personas cambien de opinión respecto a mí. Porque yo suelo dejarme la piel buscando lo que hay de bueno en ellas.

Resumiendo, más que el fracaso me marca el rechazo. He aprendido a sobrevivir con el fracaso pisándome los talones, unas veces se gana y otras se pierde. Pero el rechazo, maldita sea el rechazo no lo soporto.

¿Cómo ves la botella normalmente: medio llena o medio vacía?

Aunque las cosas vayan mal siempre pueden ir a peor…sin embargo, creo que poniendo de mi parte puedo solucionar cualquier problema, de hecho no me puedo quejar de las cartas que me han tocado he tenido una infancia digna de Siddhartha Gautama, libre de sufrimiento. Creo que la misma situación para una persona puede ser el cielo y para otra el infierno, todo depende de nuestra actitud.