Archivo de la categoría: Experiencias vitales

Un tren sin destino conocido.

Esta semana he hecho un viaje muy especial en tren, un grupo de cobayas y yo nos subimos a un tren en la estación de Chamartin, sin conocer el destino. Sabíamos que el viaje duraba hora y media. En ese momento pensé:  ya esta nos llevan a Guadalajara o algo así.

Parecía que faltaban un montón de estaciones y entonces miré el mapa y allí estaba una vía civis en la que nunca había reparado, es curioso como hay cosas que siempre estuvieron allí y solo se revelan en el momento adecuado.

En asiento de enfrente una chica leía Oliver Twist, pronto descubriría que la joven Andrea estudia japonés. En los viajes se generan extraños compañeros. Todos los presentes teníamos algo en común usar el cercanías a diario y haber rellenado un formulario para participar en un tren experimental.

Después de pasar por Guadalajara el paisaje cambio, no se veía ni una casa, había mucha vegetación y hasta zonas de sierra, media hora más tarde llegamos a Sigüenza paramos 10 minutos y regreso.

Me he quedado con ganas de ver la ciudad así que tendré que reservar en el tren Medieval.

Haciendo este viaje experimental, me he ganado un billete al destino nacional que yo elija, y he elegido Vigo para poder visitar a mis amigos del erasmus, Vanesa y Alejandro, por el pulpo a la gallega también…

Os seré franca lo que he aprendido esta semana es que lo que realmente importa no es donde te dirijas sino el hecho de ir, el propio viaje es la recompensa, es tu cambio, tu transformación para a estar más cerca de las metas que te plantees. No tienes porque saber donde vas, solo ponerte en movimiento y un paso te llevará a otro.

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Salí de mi zona de confort y aparecí en Berlín

Dedicado a Antonio, sin duda nos hemos conocido fuera de la zona de confort.

La semana pasada asistí a una formación de empresa, normalmente me lo paso en grande y lo doy todo. Esta vez me costaba un poco más de la cuenta estar sentada y prestar atención a lo que se decía, será que tenía la cabeza en otras cosas…

Como siempre lo mejor de las formaciones son los compañeros, compartes experiencias del día a día, conoces un poco las problemáticas que tienen en otros departamentos. Pero sin duda,  mi momento favorito es la comida y el café, en esos momentos ya  si que estoy a mis anchas.

El caso es que estuve hablando con mis compañeros acerca de las rupturas y como siempre hay casos mucho peores que el mio pero eso no me ayuda. Nunca estuve en un hospital ingresada, pero sería algo así como establecer comparaciones entre enfermos, en plan  lo tuyo es crónico, lo tuyo es operable, no sé lo ideal es no estar en un hospital. De modo que también lo ideal sería que este tipo de situaciones no existiese…

A mitad de conversación, una persona nos pasó un móvil con la siguiente imagen:

zona_de_confort

 

Una de mis tertulianas, se puso fatal, dijo que semejantes frases le ofendían.  El gallinero estaba muy alborotado, tanto que me llamaba la atención no haber iniciado todo aquello.

Entonces comencé a explicarle el concepto de zona de confort a la persona que tenía a la derecha. Le dije que yo había leído varios libros en los que se nombraba. Se trataba de los límites cotidianos de nuestra vida y aquello con lo que nos sentimos cómodos.

Por ejemplo, seguir siempre en el mismo trabajo, sin ascender, sin emprender ni nada de nada. Comer siempre la misma comida, si ya sabes que te gusta ¿Por  qué vas a cambiar? Hablar con las mismas personas, ir a los mismos lugares, leer el tipo de cosas que siempre lees… y así un sinfín  de cosas que nos definen y a la vez delimitan.

La persona que se alboroto tanto se lo tomo por el sentido de que cuando una persona/pareja ya no te sirve la puedes desechar como si  se tratase de un vaquero viejo.  Pero la imagen no transmite ese mensaje, no habla de nuestra relación con otras personas, sino de la relación que mantenemos con nosotros mismos y con nuestro entorno.  Obviamente cuando estas muerto en vida los demás también lo notan y solo quedan a tu lado las personas de verdad pero esa es otra historia…

Volvamos a mí zona de confort, cuando eres pequeño esta zona es también pequeña y en ella encuentras lo que necesitas, pero poco a poco según creces la zona crece contigo. Como le expliqué a mi compañera para mí hablar en público no supone salir de mi zona de confort ya que mi trabajo exige estar constantemente hablando con desconocidos, de hecho tengo serios problemas a la hora de trazar la línea que separa al conocido del desconocido. Es verdad que la presión aumenta si se trata de presentar algo ante una audiencia especializada o en un idioma que no es el mio. Pero a fuerza de cruzar estos límites, me va resultando más fácil cada vez.

¿Qué tiene que ver Berlín con mi zona de confort?

La primera vez que visite Berlín fue como si me dieran una patada en toda la cara, una sensación violenta y mala, seguida de una gran tristeza. Era como si Berlín pudiese sacar lo peor de mí. Cuando volví a casa eche pestes y me prometí a mi misma no volver a menos que fuese estrictamente necesario…Ocho meses después mi amigo Fer me dio la oportunidad de ver a mi amigo Sergio y darle una sorpresa, no me lo pensé dos veces y reservé un vuelo.  La segunda vez Berlín no me pareció tan amenazador, es más, ahora me gusta mucho, quizá todo estaba en mi cabeza desde el principio.

Cuando estuve allí me quedé prendada de un chico, suena bastante cursi pero creo que es la mejor manera de expresarlo. Había dos problemas para poder regresar: tiempo y dinero. Los dos máxi-enemigos que te acechan fuera de tu zona de confort por no hablar de miedos irracionales de todo tipo. Mi primer impulso fue decir: “No puedo” últimamente tengo mucho cuidado de no decirme nunca esas palabras y si lo hago las analizo e intento poner remedio.

El resultado fue que cuando me decidí conseguí el tiempo (poco) y el dinero (mucho) y con ello pude decir de nuevo sí,  “Sí puedo”.

De modo que he salido una vez más de mi zona de confort y he pasado un gran fin de semana. He visitado el festival de las culturas en Berlín, me he hecho un tatuaje de henna que no me ha durado ni dos días y me recuerda lo efímero que es todo, ja ja ja. He tomado el sol en bikini en un parque público, con lo que crítico cuando aquí se ponen en frente del Palacio Real. He cumplido mi legado do Tibu en un patio interior con un cubo de agua, he corrido 5,5 Km para después bañarme en un lago del parque.

Lo del lago os aseguro que no es salir de la zona de confort, es bombardearla, tengo especial aversión por el agua y en general las masas de agua en las que no se ve el fondo.

De modo que puedo decir que esta vez si que pasé a lo grande por debajo de la puerta de Branderburgo y que Berlín ya ocupa un puesto entre mis ciudades favoritas, como Granada, Benevento o Estambul. Aunque lo más importante no son los monumentos sino las personas que habitan allí, son las que hacen grande el viaje.

No es que os invite a salir de vuestra zona de confort, os invito casi a poder una bomba para que no podáis regresar jamás…a veces la evolución requiere de una revolución!

 

 

 

 

 

 

 

Hablar y viajar: siempre en Bla Bla Car

Las ideas nuevas son peligrosas…Llegan de improvisto  y se cuelan entre las rendijas que deja lo preestablecido…

Así fue como apareció Bla Bla car en mi vida, conocí de su existencia a través de Cristina de Univerde ( Voluntariado ambiental). Colaboraban con esta web para mejorar el transporte en el campus. Se trataba de compartir coche para ir a la Universidad, una gran idea si contamos los gastos y la falta de aparcamiento. Reducimos el tráfico y reducimos las emisiones de gases.

La propuesta empezó a chirriar en mis oídos  cuando me confesó que también se trataba de una plataforma para compartir coche en viajes más largos, inclusive internacionales.

¿Compartir coche con desconocidos? ¿Eso que es? El autostop del futuro.  Me hacía emular imágenes de mi cadáver en una cuneta.

De modo que francamente el medio ambiente me importaba bien poco cuando se trataba de mi seguridad personal.  Y como tantas otras aquella idea quedo bajo el cartel de “auténtica locura”.

Sin embargo, en mi entorno continuaba oyendo hablar de Bla Bla Car, personas que lo usaban y no habían tenido ningún problema ni sufrido ningún accidente, ni maldición gitana…era increíble!

Así que un buen día llego mi momento y movida por la necesidad de una rápida escapada a Valencia, oí la voz de aquel monitor de piscina que me decía: “Vamos madrileña, tírate a la piscina”

Y me tiré y como la mayor parte de cosas que consideraba imposibles o insalvables, no lo fue para nada.

El viaje fue como la seda, el conductor educado, simpático y cordial, los compañeros fabulosos e incluso me corte un poco al hablar para dejar pasar el paisaje…

No se como no reparé antes en ello, se trataba de viajar y hablar, aquello estaba hecho a mi medida!

 

Nos gustan las sorpresas

Luces apagadas. Todos, detrás de una puerta, agazapados debajo de una mesa o escondidos detrás de un sofá. Hay tanto revuelo que parece el juego de tinieblas.

-Schh…Schh…Que viene, que viene!

-Calla que te va a oír!

Todos juntos.-¡Sorpresa!

Y entonces la cara del homenajeado se ilumina y todos aplauden. Todos los participan en la sorpresa. Mientras das una sorpresa no estás para ti es el momento del otro. La magia de las sorpresas nunca me deja de maravillar…

Hay muchos tipos de sorpresas, están románticas que se hacen con muchísimo amor pero que al final resultan en la compra de un montón de chuminadas inútiles, dentro de esta categoría también clasifico la tipo: viaje romántico. Consiste en ese viaje sorpresa a donde siempre soñaste o nunca imaginaste, en el fondo es igual porque lo que importa es la sorpresa. Sin duda, prefiero el viaje.

También esta la fiesta de cumpleaños sorpresa, un clásico del repertorio. Conseguir que el que cumple años no se enteré de que le van a dar una fiesta sorpresa es toda una hazaña, reservada solo a personas con suma picardía y sutileza. Para no desvelar este tipo de cosas intento mantenerme el mayor tiempo callada…A veces guardo también un secreto o una sorpresa que se me olvida.

Y por fin llegamos a mi categoría favorita: las sorpresas erasmus. Consisten en que aparezca uno o varios amigos del erasmus que no esperábamos, llevo años involucrada en diferentes tipos de eventos y quedadas, y siempre como guinda hacemos algo así.

Esta vez, la que sorprendo soy yo. Cuando leáis estas líneas estaré en Berlín con mi amigo Sergio. Si, amiguitos, si es otro español más que emigro a Alemania. Pero en su caso es para bien.

La idea a sido de Fer, español que vive en Roma. Como podéis comprobar la única de esta historia que continúa anclada a Madrid soy yo y es al mismo tiempo una bendición y una maldición.

Desde que terminó mi erasmus, me he ido recorriendo distintos puntos de la geografía española y europea. Cuando viajas para ver a amigos erasmus, deja la guía de viajes en casa, no la vas a necesitar.

No vas a ir a los típicos sitios turísticos, bueno, algo siempre cae… la puerta de Brandeburgo, el muro, el Check Point Charlie, memorial de Mauer Park, mercadillos, cervecerías…Pero olvídate de liarte a hacer fotos como a todo como un japonés. Lo que  ocurre realmente es que dejas de ser un turista y te mezclas con la gente del lugar, vives la ciudad siendo parte de ella, esa es mi idea de viajar y la de muchos otros.

 

“Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.”

Noel Clarasó

 

 

 

 

La carrera: una metáfora de la vida

No sé si me pasa solo a mí, o se trata de algo común a todos. Tal vez vosotros podéis aclararmelo.  A veces tengo unas ganas tremendas de hacer algo, algo nuevo, excitante, algo que comienza como un sueño pero poco a poco va tomando forma, algo que me asalta la mente cuando intento no pensar en nada y después todo gira alrededor de ese sueño y comienzan las señales…

Os daré algunos ejemplos, hace unos años me entraron una ganas terribles de viajar en tren, de ver el mundo a través del cristal de una ventana y distintos paisajes sucediéndose, aquello se cristalizó en un viaje de interrail por 5 paises. En otra ocasión comencé a pensar en caballos en montar a caballo y en tirar al arco mientras monto, me venían imágenes de arqueros a caballo.  Todavía no he realizado esta actividad, la tengo en la lista de pendientes!

Un buen día, estando parada me entraron unas ganas terribles de correr, siempre me ha gustado andar deprisa. En las clases de gimnasia del colegio o del instituto no me apasionaba correr, dábamos vueltas y vueltas sin llegar a ningún lugar.

Durante un breve período que estuve apuntada en un gimnasio, y probé el Yoga, el pilates, el spinning, el fullcontact… corría unos 20 minutos en la cinta, me gustaba aumentar la inclinación o la velocidad. Pero seguía sin convencerme del todo.

Y por fin surgió la gran idea porque no correr en una carrera de verdad. Con una distancia fija, una meta a la que llegar y aire puro.

De modo que me inscribí a la carrera de Corre por una causa: corre por la educación en la edición 2013 corríamos por Haití, el dinero recaudado con los dorsales se donaba para la construción de una escuela en Haití por parte de la ONG “Entre culturas”.

Me prometí a mi misma entrenar, pero no salí ni un solo día a correr, al menos me inscrbí en la distancia mínima de 5 km.  Lo mejor de todo fue que como tenía que madrugar y no es lo mio, llegue 15 min más tarde de la hora del pistoletazo de salida.

Cuando yo salía otros cruzaban la línea de meta… cuando llegué no sabía ni en que dirección correr, una pareja que llegaba tarde también me indicó la dirección. Y ese fue mi comienzo, casi sola y con los pies que apenas se despegaban del suelo.

Me pesaba el culo,  me pesaba tanto el culo… era lo que más notaba. Era como si la fuerza de la gravedad se hubiese duplicado.

A unos 500 metros empecé a encontrarme con otros corredores, eran los de la distancia de 10 km en su segunda vuelta, ni que decir tiene que todos me adelantaban. En una pequeña cuesta un grupo me animaba, pensaban que llevaba a mis espaldas 5km y que iba de las primeras de las chicas.

Los tres primeros kilómetros fueron los más duros, pero mantenía el ritmo gracias a que veía a otros correr, era como un mundo en el que todo estaba sincronizado, una gran marea de gente que funcionaba casi como un organismo.

El secreto fue la motivación,  no pensaba que terminaría la carrera pero siempre me decía venga un kilómetro más y así fue como llegue a la meta.

Esta mañana, he vivido una gran experiencia. He completado los 10km del El Rock ‘n’ Roll Marathon Series de Madrid.  Y me he dado cuenta que una carrera es como la vida todos vamos hacia un destino final, todos queremos conseguir una meta o metas. Pero lo importante y lo que forja quienes somos es lo que hacemos durante ese viaje. He visto a grupos de corredores muy preparados y uniformados, personas que simplemente quiere llamar la atención por postureo  con vistosas mayas u artilugios, personas entraditas en carnes que se animan a correr, personas muy mayores adelantarme y niños con sus padres, una chica corriendo mientras empujaba un carrito.

He visto personas parar y ayudar a un corredor que se ha caído,  personas que desde puentes o desde la acera animan a sus familiares y los que no son sus familiares.

Atletas que corren con las manos en una especie de bicis, definitivamente una carrera es para todos, es una fuente de superación, pasión e ilusión y en ellas aprendemos lecciones que serán trascendentales en nuestra vida.

Correr me hace sentirme más viva y me hace crecer como persona!

Dedicado a Esther García Fernández, la persona que encontré entre miles de caras anónimas y que me acompaño durante toda la carrera. Gracias Esther, sin ti tal vez este sueño no hubiera sido posible. Al igual que en la vida encuentras amigos con los que compartir tu camino.

 

 

 

 

Colores y luces del alma

Hoy os voy a relatar un episodio que sucedió el verano en el que yo tenía 14 años, una historia que conecta con el presente y tal vez con el futuro. Un mundo de fantasía, nacido en lo más profundo del subconsciente, símbolos y conversaciones enigmáticas.

Las vacaciones familiares transcurrían durante el mes de julio en Maceda, Ourense. Cuando uno es de ciudad la experiencia de pasar unos días en el pueblo es todo un descubrimiento, los animales, las huertas, la naturaleza, los vecinos…Sin embargo, los primeros años no logré socializar y solo pasaba tiempo con mis primos pequeños y mis hermanas.

Nunca me había gustado especialmente la lectura, pero como sabía que aquel mes de julio sería largo, cogí un libro, el libro: “La historia interminable ” de Michael Ende.  En la portada aparecían dos serpientes formando un óvalo, una enganchada a la cola de la otra, por fuera era marrón y viejo. Y por dentro tenía ilustraciones de extraños animales o situaciones, alrededor de letras góticas. Para una persona que no suele leer los dibujos son siempre un aliciente. Comencé a leerlo en Madrid y lo dejé en la cuarta página, parecía que no pasaba de allí…

Aún así decidí darle una oportunidad, cuando comencé a leerlo de nuevo, me absorbió por completo. Trataba tantos temas abría tantas puertas, era mágico.

Justo cuando terminé de leer el capítulo en el que habla de Graógraman, me llamaron para hacer una visita a mis abuelos, bisabuela y tatarabuelo, en el cementerio del pueblo que esta al pie del castillo. Siempre me ha encantado ese sitio, mis padres me contaban que cuando era pequeña,  me explicaron que bajo las losas y en los nichos había gente muerta, lo primero que hice fue pedir un cuchillo. ¿Para qué quieres un cuchillo? Es lo único que cabe para hacer palanca y abrir las tumbas. Yo quería ver a esa gente, quería ver que pasaba, quería saber ¿Qué es la muerte? 

Al terminar nuestra visita después de poner flores, rezar un padre nuestro e investigar y corretear un poco por el lugar. Apareció Graógraman, era un perro Husky Siberiano del porte de un lobo grande. Mis hermanas y yo nos pusimos a jugar con él fuera del cementerio. 

Estaba perdido, nos montamos en el coche y el comenzó a seguirnos. El perro comenzó a hacer gracia a mis padres también. Mi padre bajo la velocidad y el perro nos siguió hasta casa.

Yo no paraba de repetir mentalmente: Lo llamaré Graógraman, la muerte multicolor. Y jugaré con el siempre. Pero Graógraman no era un simple perro desconfiaba de los adultos, a mi padre le gruñía pero parecía no representar ningún problema para los niños.

Jugamos toda aquella tarde con el perro hasta que se paso a saludarnos el marido de la prima de mi padre, descubrió al perro y se lo llevó en su furgoneta con un gran forcejeo. Al parecer el perro era de un amigo suyo y se le había escapado, nos dijo que alguien lo maltrató cuando era un cachorro y que ahora no tenía buena relación con los adultos.

Nunca más volví a ver a Graógraman, pero entonces nació en mí el deseo de tener una gran melena de colores, a veces fantaseaba con la idea de como sería mi vida si tuviese esa gran melena de colores….poco a poco ese sueño se fue marchitando y pasaron los años…

Digamos que un día cualquiera hace unos meses vi  por primera vez la película del retrato de Dorian Gray, desee ¿A que no adivináis el que? Tener un retrato, un retrato que fuera el reflejo de mi alma.

Poco después, mientras esperaba un tren en Atocha conocí a una pintora que me ofreció hacerme un retrato, solo necesitaba una foto mía. A los poco días quedé con ella y le entregué una foto de cuando llevaba el pelo negro con mechas rojas ( look fruto de ser el conejillo de indias de una amiga que practicaba para ser peluquera). La foto estaba muy oscura y la artista me dijo que no se me veía bien, pero que lo intentaría, y que usaría colores rosas ¿Rosa?? Simplemente le dije que confiaba en tu gusto y me dejé sorprender.

A la semana siguiente mi retrato ya estaba acabado, la primera vez que lo vi me quede impactada, más bien flasheada, me invadió una sensación de felicidad, allí estaba yo con una impresionante melena multicolor, mirándome a mí misma con un rostro sereno.

Retrato de Patricia Núñez López
Retrato de Patricia Núñez López, realizado por María Encarnación Prieto de Santiago, 2014

No se que opinaran los críticos de arte sobre este retrato, pero su valor reside en que es el mejor reflejo de mi alma que he visto nunca.

Otras personas lo han visto, les parece bonito pero no les ha impresionado, tiene sentido ya que se trata de una conexión especial que solo yo tengo con el retrato.

¿ Y vosotros también tenéis un reflejo de vuestra alma?

 

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Retrato Callejero de María Encarnación Prieto de Santiago.

Las tres cerditas

Las tres cerditas ( 7 de agosto, 2008, a las 23:29) lo escribí para Silvia Virseda y Natalia Domínguez que son las cerditas 2 y 3 del cuento.
Había una vez tres cerditas amigas,je je je,bueno unas más que otras.
La primera cerdita era muy nerviosa, impaciente y optimista, también algo descuidada. Lo quería todo y lo quería ahora, le gustaban las cosas fáciles, era muy confiada y poco previsora. Nunca tenía un euro y casi siempre tenía que pedir prestado a sus otras amigas.
La segunda cerdita era muy alegre y sociable, hablaba con todo el mundo (incluidos gusanos, babosas y toda clase de cerdos) ponía mucho empeño en las cosas, le gustaba la montaña y era fácil encontrarla allí, ayudando a solucionar algún problema a alguien.
La tercera cerdita, era más bien un poco sería, muy responsable y con grandes dotes para la comunicación y el liderazgo, deseaba que las cosas fueran siempre como a ella le gustaba.
Un buen día dando un paseo y después de mucho caminar, las tres cerditas llegaron a un precioso valle donde había mucha comida, el sol brillaba, etc…vamos un sitio genial para vivir y claro, cada cerdita se puso a construir su casita.
La cerdita número 1, vio toda la vida que se extendía a su alrededor, había tantas cosas por hacer de modo que rápidamente se construyo una simple choza de paja y se fue a disfrutar de todas aquellas maravillas, la verdad que no era muy confortable pero era verano y para el tiempo que pasaría allí que más le daba.
La segunda cerdita algo más precavida, corto árboles y se hizo con más trabajo y esfuerzo una cabañita muy mona, le llevo unos meses pero le merecía la pena.
La tercera se hizo un plano, compró materiales y comenzó su casa de ladrillo, piedrita a piedrita, la fue construyendo, día a día, sin prisa sobre una base sólida mientras que las otras dos cerditas jugaban alegremente.
Un mal día, el río se desbordó y como la cerdita número 1 era muy vaga, había construido su casa justo en la orilla del río como para no tener que ir muy lejos a por el agua. Este se la llevó de largo….la cerdita se quedó llena de barro mientras intentaba salvar su casa y allí se quedo retozando en el barro (después de todo era una cerda).
La segunda cerdita estaba tan tranquila cuando un rayo cayo sobre su casa y esta empezó a arder (tuvo suerte de no quedar como la cena de navidad)salió corriendo y se fue corriendo a las montañas donde la esperaban sus amigos.
La tercera cerdita por fin había terminado su casita y pudo pasar un buen invierno, con chimenea y todo, sin contratiempos, de modo que un día un Babe muy guapo llamo a su puerta ( es un decir, más bien como la tía perra no salía mucho lo conoció por internet pero eso es otra historia )
Moraleja:
A todo se acaba acostumbrando uno, hasta el fango.
Los amigos siempre estarán ahí (aunque a veces se comporten como cerdos, jejeje es broma)
La perseverancia, la paciencia, la constancia, el trabajo duro son la base de todo ( y la suerte que tiene la cabrona de dar siempre con lo que quiere)

Time-lapse o el arte de dominar el tiempo

“Cada pasión que siente un hombre nos da un reflejo de lo más profundo de su ser.”

Una vez escribí acerca de los fotógrafos:

Son demasiado temerosos como para vivir la vida y enfrentarse al momento; captan la realidad detrás de una cámara escudándose en ella.

Pero tal vez no…tal vez sean capaces de:

-Dar voz a la injusticia.

-Ser testigos de la historia.

-Captar la esencia de un objeto.

-Capaces de llegar al fin del mundo solo por traer una imagen.

-Despertar sentimientos.

-Vivir en un mundo sin sonido.

-Descubrir la naturaleza de lo pequeño.

Hoy os traigo una técnica fotográfica en la que no había reparado antes, se trata del time-lapse, muestra a una velocidad mayor procesos que por su lentitud son imperceptibles para el ojo humano.

Mi padre me suele decir: “Aunque no te lo creas una hormiga es incapaz de verte”

Ya sea por el tamaño o por el tiempo existen detalles que se nos escapan. ¿Cuándo fue la última vez que viste pasar a las nubes?

Siéntate y relájate, deja que pase el tiempo mientras ellas recorren el cielo……

Invierno en la Sierra del Rincón (Madrid): DOMINANDO EL ARTE DE CAPTURAR EL TIEMPO. Fotógrafo de Naturaleza Alberto Hurtado.

Alberto Hurtado Hernández

Conocí ha este fotógrafo de la naturaleza por casualidad, estaba navegando por la red cuando descubrí una exposición de Fotografía: “Parques nacionales: Tesoros de Biodiversidad”.  En la primavera de 2.013 visité la exposición que se encontraba en el Hall de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y entrevisté a Alberto.

Me explicó la historia de cada fotografía, y como a veces la fotografía perfecta simplemente surge, el fotógrafo tiene una intuición y consigue captar la forma.

Estas lecciones de fotografía y naturaleza quedaron plasmadas en un reportaje para la U de Kampussia: “Asómate a la naturaleza” la versión online es algo más reducida que la que se público en papel.

Pero no os preocupéis, os dejo el enlace a su blog donde podréis encontrar fotografías maravillosas y seguir sus últimos trabajos.

Tal vez despierte en vosotros la pasión por la fotografía o  la naturaleza, o quizás por ambas!

Despertares lingüísticos

El antiquísimo mito de la Torre de Babel refleja perfectamente la situación del mundo actual. Todos intentamos trabajar en un proyecto común, aunar esfuerzos, pero a veces las barreras lingúísticas nos impiden una correcta comunicación. (quizá este sea un problema más de hispanohablantes).

Es cierto que los hay que como las resbaladizas anguilas nos escapamos de estos “misunderstanding” mediante la mímica o la gesticulación. (el típico hablo español con la boca más abierta y más despacio). Pero aunque se llegue a hablar de cualquier tema muchos pequeños detalles y sutilezas se quedan en el tintero.

No creo que pueda llegar a conocer bien a una persona que solo habla inglés, al menos con mi actual comprensión del mismo.

Pero lo que hoy quiero resaltar es justo lo contrario, es el fenómeno que se produce cuando una de las dos personas comienza a hablar el idioma del otro. Lo llamaré despertar lingüístico.

Cuando alguien despierta a un idioma se produce algo maravilloso, mi amigo Recep por ejemplo, ya hablaba turco, inglés e italiano pero cuando comenzó a hablar español, se volvió para mí todavía más cercano. La comunicación se hizo mucho más fluida.  Aunque a veces nos gustaba volver a hablar en italiano.

De momento yo solo he despertado una vez y creo que el momento justo en el que despiertas, es cuando comienzas a soñar y a pensar en ese idioma.

Mi amigo Yura explica muy bien este fenómeno, e incluso cree que una persona es tantas personas diferentes como idiomas hable.

¿Qué opináis vosotros? ¿Qué despertares linguísticos os atraen?

Síndrome de Stendhal o la expereriencia estética llevada al límite.

Dedicado a Sara Sánchez  y Daniel Palicio, estudiantes erasmus, en recuerdo a nuestro viaje a Florencia la primavera de 2009.

Nos conocimos en Florencia y fue amor a primera vista. Pese a que la leyenda de la fuente del “Porcellino” dice que no regresaré a esa ciudad sé que volveremos a encontrarnos…después de todo un coloso de más de 5 metros de altura no puede ir danzando por ahí tranquilamente.

Os hablo del David de Miguel Ángel y cualquier cosa que pueda escribir sobre su belleza o grandiosidad no le hace justicia, es la perfección sobre la perfección. Es definitivamente, mi síndrome de Stendhal.

El síndrome de Stendhal es un de esos conceptos que te atrapa y que con un poco de suerte puedes experimentar:

-La realidad se nos presenta más ligera: al contemplar la composición artística.

-Nos altera la vivencia del tiempo: el tiempo parece hacerse detenido o transcurrir lentamente.

-Nos olvidamos de nosotros mismos, el yo parece desaparecer, y sé es tan solo un observador.

-Aunque se  vive con mucha intensidad esta experiencia, parece después desaparecer y dejar paso a una realidad más dura.

Realmente es como si todos los sentidos se volvieran locos ante tanta belleza, después es como si esa sensación tan intensa te abrumara, es por eso que en algunas personas se producen desmayos.

Pero la belleza no solo esta en el arte se puede encontrar en cualquier campo: las matemáticas, la física, la geología o mi adorada biología son solo algunos ejemplos.

Para Stendhal fue la Basílica de la Santa Croce, para mí el David de Miguel Ángel y para el profesor Jesús Francisco Jordá el paisaje de Laguna Brava donde descubrió la Geología en su máxima expresión.

¿Y para ti? ¿Alguna vez has experimentado el síndrome de Stendhal?