Una bolita de hilo rosa

Hoy me apetece contaros una de mis historias favoritas. Últimamente la cuento tanto que casi me da miedo que pierda frescura al ser escrita…

En la licenciatura/ Grado de Biología de la UCM se imparte una asignatura que se llama Etología. El estudio del comportamiento animal es una de esas cosas que despierta pasiones en cualquier Biólogo, ya sea de bata o de bota. Los cotilleos sobre la vida privada de los animales nos fascinan a todos. Desde los pingüinos y delfines gays, pasando por insectos sociales que me recuerdan a japoneses y hasta la “competencia espermática”, todo ello nos abre un mundo de posibilidades donde la medida de lo humano no existe. Nada puede ser juzgado, nada es bueno o malo.

El caso es que un día en clase comenzaron a hablarnos de la evolución de un comportamiento en arañas.  El comportamiento de hacer un regalo de comida a la hembra resulto ser una buena opción a la hora de tener cópulas exitosas, ya que la hembra en todas las epecies de ese genero suele ser mucho más grande que el macho y muy voraz. Por lo que al macho no le daba tiempo de copular sin ser comido por ella. Me recuerda un poco a lo que ocurre con las mantis.

Así que un buen día un macho cazo una mosquita y le hizó una ofrenda a su hembra, la idea es buena, que se coma eso antes que a mí! Pero resulto que tal vez esto no le dejaba tiempo suficiente y decidió envolver el regalo en seda, meter el mosquito en un pequeño capullo de seda. Me parece muy gracioso imaginar a esa enorme y malhumorada araña desenvolviendo su regalo mientras el macho intenta ir a lo suyo. Por último algunas llego la araña más lista por así decirlo y esta solo entrega un gran envoltorio de seda sin comida dentro. La araña hembra tarda mucho más tiempo en desenvolverlo y darse cuenta de que no hay nada dentro del paquete.

La verdad es que me recuerda un poco al cortejo actual humano cuando terminas de desenvolver no queda nada.

Recuerdo que aquella clase me dejo tan impactada y que por aquella época vivía tanto la biología, que casi podía respirarla en el ambiente…

Una noche soñé que mi padre me llamaba y que alguien había dejado un regalo enfrente de nuestro edificio para mí. Salí a la terraza y lo que vi fue una gran bola de hilo rosa, una bola de proporciones descomunales que llegaba hasta el cuarto piso.

Supongo que la bola era tan grande como las mentiras con las que los machos humanos te intentan engatusar…

Si os ha gustado esta historia sobre biología y cortejo os recomiendo el libro: ¿Porque es divertido el sexo? de Jared Diamond en el que encontraréis muchas otras.

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